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PSICOLOGÍA 
POSITIVA
 

FLORECER como horizonte

¿Y si estar bien también se entrena?

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Durante gran parte de su desarrollo, la psicología concentró buena parte de sus esfuerzos en comprender el sufrimiento, prevenir la enfermedad y reparar aquello que funciona mal.

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En 1998, Martin Seligman, entonces presidente de la American Psychological Association (APA), propuso ampliar ese foco e impulsar una psicología que también estudiara las condiciones que permiten a las personas desarrollar sus capacidades, construir bienestar y llevar una vida más plena.

Esa iniciativa dio un impulso decisivo al desarrollo de la Psicología Positiva como campo de investigación científica

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No se trata de negar el dolor

 

La Psicología Positiva no propone reemplazar el trabajo sobre el sufrimiento por una mirada optimista ni reducir el bienestar a “pensar positivo”.

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Su propuesta es ampliar el campo de la psicología: estudiar también las fortalezas, los recursos y las condiciones que favorecen el bienestar y el funcionamiento humano saludable.

Entre sus áreas de interés se encuentran la resiliencia, el sentido, el propósito, las relaciones, las fortalezas y diferentes dimensiones del bienestar.

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Deconstruir lo que hace mal no es lo mismo que construir lo que hace bien

 

La terapia es fundamental para comprender y transformar aquello que genera sufrimiento.

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Pero existe otra tarea que merece atención: construir deliberadamente aquello que nos conecta al bienestar duradero.

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Podemos trabajar para disminuir el miedo, la angustia, la culpa o determinados patrones de funcionamiento; y, al mismo tiempo, invertir tiempo y foco en desarrollar bienestar, propósito, vínculos, recursos y una relación más saludable con nosotros mismos.

No son procesos opuestos.

Son movimientos diferentes.

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Y una parte importante del bienestar tiene que ver justamente con aquello en lo que ponemos nuestra atención, nuestra energía y nuestro tiempo.

 

El bienestar requiere participación activa

 

Estar bien no significa vivir sin problemas.

Implica desarrollar la capacidad de orientarnos hacia aquello que nos nutre sin negar lo que duele.

Requiere foco, dirección, entrenamiento y capacidad para integrar también la experiencia negativa.

Por eso entiendo el bienestar como un proceso activo de construcción y no como un estado al que simplemente se llega.

 

Psicología Positiva y desarrollo personal

 

A lo largo de mi recorrido encontré muchos puentes entre la Psicología Positiva, el coaching y distintas propuestas de desarrollo personal.

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También encontré un límite importante: una herramienta puede ser valiosa y, al mismo tiempo, perder su sentido cuando se utiliza fuera de contexto o se simplifica demasiado.

 

Conceptos vinculados con la creación de realidad y otras propuestas de desarrollo personal pueden resultar estimulantes como recursos de exploración.

Pero cuando se presentan como explicaciones universales, desconectadas de la realidad psicológica de cada persona, pueden favorecer pensamiento mágico, culpa, autoexigencia o una lectura poco ajustada de las propias dificultades.

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Por eso me interesa recuperar aquello que puede ser útil sin perder profundidad psicológica, criterio y contacto con la realidad.

 

Un espacio para construir

 

Desde esta perspectiva, la Psicología Positiva puede funcionar como un complemento del trabajo terapéutico y también como un camino de desarrollo personal para quienes no están buscando un abordaje clínico.

En ese recorrido se inscribe Personalidades desde 0, un material que reúne herramientas de desarrollo personal y Psicología Positiva aplicada con una premisa sencilla:

El bienestar no es solamente algo que esperamos encontrar. También es algo que podemos aprender a construir.

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Personalidades desde 0

Un recurso para quienes quieren seguir trabajando sobre sí mismos, desarrollar recursos personales y darle mayor estructura a su búsqueda de bienestar.

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